Haikus de primavera

 


Haikus de primavera

Las olas vuelven

a despertarse por él

dándoles luz.

 

Tranquila no llores

sal de tu escondite

el sol ha vuelto

 

Es tu momento

locura pasajera

que mueves nubes.

 

Todos despiertan

los osos, las abejas

los caracoles.

 

La piel tímida

se asoma con pena

por tu ropaje.

 

«La luna de la montaña
ilumina también
a los ladrones de flores»

Ved, bajo la lluvia de primavera,
la entrevista de ese abrigo
y ese paraguas.

*

El escenario de la primavera
¡Está casi preparado:
La luna y las flores del ciruelo.

*

Se oscurece el mar:
gritos de gaviotas,
apenas blancos.

*

Sí, la primavera ha llegado;
Esta mañana una colina sin nombre
Envuelta por la niebla.

*

De qué árbol florido
No lo sé,
Pero ¡ah, qué fragancia!

*

Durante todo el día,
Aunque no tan largo para la alondra,
Cantando, cantando.

*

Un viejo estanque;
Se zambulle una rana,
El sonido del agua.

*

El hombre que diga,
«Mis hijos son una carga»,
No habrá flores para él.

*

¡Despierta, despierta,
Mariposa dormida,
Y seamos compañeros!

*

Con cada ráfaga de viento,
La mariposa cambia de lugar
En el sauce.

*

La camelia del árbol
Cayó,
Vertiendo su agua.

*

La campana del templo cesa.
La fragancia de las flores en la noche.
Aún tañe la campana.

*

¿No es como el nido de un ratón,
Este ser incapaz de dormir
Por las flores?

*

Un verde sauce
Goteando en el lodo,
En la marea baja.

*

Pronto se va la primavera,
lloran los pájaros y hay lágrimas
en los ojos de los peces.

*

En medio del llano
Canta la alondra,
Libre de todo.


Matsuo Bashô

Nació en Ueno, Akasaka, Japón en 1644.
Perteneció a «Circúlo del Haiku» desde 1675
Murió en 1694


Algo me han dicho
la tarde y la montaña.
Ya lo he perdido.

La vasta noche
no es ahora otra cosa
que una fragancia.

¿Es o no es
el sueño que olvidé
antes del alba?

Callan las cuerdas.
La música sabía
lo que yo siento.

Hoy no me alegran
los almendros del huerto.
Son tu recuerdo.

Oscuramente
libros, láminas, llaves
siguen mi suerte.

Desde aquel día
no he movido las piezas
en el tablero.

En el desierto
acontece la aurora.
Alguien lo sabe.

La ociosa espada
sueña con sus batallas.
Otro es mi sueño.

El hombre ha muerto.
La barba no lo sabe.
Crecen las uñas.

Esta es la mano
que alguna vez tocaba
tu cabellera.

Bajo el alero
el espejo no copia
más que la luna.

Bajo la luna
la sombra que se alarga
es una sola.

¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?

La luna nueva.
Ella también la mira
desde otra puerta.

Lejos un trino.
El ruiseñor no sabe
que te consuela.

La vieja mano
sigue trazando versos
para el olvido.
Borges

Rio seco
Silêncio sob a ponte
apenas o vento.
- Rodrigo Siqueira
 

Primavera:
Neblina matinal sobre
Uma montanha sem nome
– Matsuo Bashô

Admirável aquele
Cuja vida é um contínuo
relâmpago
– Matsuo Bashô

Pétala a pétala
caem rosas amarelas –
o som da cascata.
– Matsuo Bashô,
haiku da imagen de destaque

Doente em viagem
sonho em secos campos
Ir-me enveredar
– Matsuo Bashô, o seu último haiku

Grão de areia.
Em sua pequenez, a
eternidade.
– Tam Huyen Van

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