Magna Portal - Poeta Peruana

 


Poetisa peruana

Que traspasen los Andes sus murallas…

Magda Portal

 

Que traspasen los Andes sus murallas

viejas de tiempo y de tragedia

que crucen los caminos de los Incas

que recorrió Túpac Amaru

los ríos tumultuosos

los valles y las altas sierras

que hiendan los oídos de los pueblos

arrinconados en su inercia

y se estremezca la raíz profunda

a la sangre del Perú su raza

Hay que decir palabras como puños

en mitin de protesta

palabras como piedras

palabras como flechas

Alzadas a los cielos

semejarán banderas desplegadas

agitadas o tensas

y se oirán en el rugir del viento

por encima del mapa del Perú

y sobre el mar y más allá

señalando la ruta de los hombres

por los senderos nuevos

 

*****

 

El dolor incoherente

A José Santos Chocano

Yo quiero ir con las manos tendidas sobre el Vacío.     Yo quiero que mis

manos palpen la Sombra y no la puedan coger, ciegas, impotentes     Yo

quiero que el Abismo no responda con sus terrible voz a mi pregunta: «Qué

hay?»    Yo quiero llevar un lamento dentro, una duda, una ala rota cuya

sangre gotee siempre en el Espacio.


III

late mi corazón una madre i me ahoga

 

ronronea su voz sin voz

empujándome los huesos

 

frialdad de mis manos inconexas

para palpar calor

 

háblame       está naciendo una raíz extraña

 

háblame       pero

 

no quiero que renazca.


el desfile de las miradas

a

serafín del mar 

EL VIAJERO DE TODOS LOS MARES

yo era triste

como los pájaros  de media Noche

acostados en las tinieblas

 

Como las punas sin árboles

de frente a los vientos fríos de

la Costa

 

triste como los fuertes

i como los vencidos    cuando

empieza la muerte anticipada de la

I n d i f e r e n c i a

 

AMOR    yo estaba triste

se ensangrentaron mis costados

se murieron mis peces de colores

i la perfidia número UNO bamboleó

mi equilibrio

a la atracción del abismo

 

I los pájaros de media noche

rondaron el naufragio de mi

Corazón   en las arenas abandonadas

 

********
 

Madrugada en la cárcel

[Poema - Texto completo.]

Magda Portal

500 días, 500 martillazos
hora a hora, sobre el yunque del alma.

Madrugada. Una de tantas madrugadas
en que es inútil llamar al sueño,
en que es inútil botar, como a una mosca
al pensamiento

Afuera hay una madre pequeña
¿cuántas madres?
y una hija muerta de frío.
Cuando se habla de mí, se habla en voz baja
como si hicieran daño las palabras.

Un gallo ronca su canción
sobre el interminable silencio;
yo estoy un poco enferma,
pero no hay quien me alcance
la medicina del recuerdo.

No estoy sola: 4 paredes
y retratos. Víctor Raúl, mi hija
y alguien más que ya no sé quién es
así se ha ido solo, como vino
Mi cama, algunas sillas y una mesa,
algunos libros y una estrella.

Todo tiene mi roce, todo tiene mis dedos,
y mis palabras mudas
500 días imprimirán mi espíritu,
fluido mágico, han de quedar mis huellas.

Aquí se come por comer, y se lee
para no estar tan sola,
¿hay soledad mayor que la de estar
con gentes raras que no saben qué hablar,
que no saben sino quejarse,
como animales heridos?

Pero la Noche es mía toda entera,
¡la Noche! Qué interminables diálogos
sostenemos las dos, hasta agotarnos.
Ya la Noche me entiende,
y me despierta a la hora convenida
para iniciar la interrumpida plática
sobre mis esperanzas y mis recuerdos,
el ayer y el mañana, porque el hoy es vacío
la esperanza también es un recuerdo.

Reloj del tiempo estás echándome
sobre la cara tus arenas,
voy a salir como una monja gris,
con las manos cruzadas sobre el pecho…

¿Que no hace nada la prisión?
Para el que nunca la ha sufrido, quizás.
Este saberse de memoria todas las cosas,
las palabras, las caras,
los idénticos ruidos de las barras
que aseguran las puertas!
Todo. Y uno como una sombra
seguida por tantas miradas,
¡a pesar de que para la calle hay tantas rejas!

¿Quién estará pensando en mí ahora?
Nadie. Tal vez sueñe mi hija
con mis manos, tapándole la espalda.
La pequeña que apenas me conoce,
pero que ya se esfuerza por entenderme,
¿qué pensará de todo esto?
¡Su madre en la prisión y ella tan sola!
Tener que hacerse fuerte desde ahora
y comenzar a defenderse.

¡Cómo es de trágico el destino
para los niños de este tiempo!
Huérfanos, por la prisión o por la muerte,
da lo mismo,
privados de todo, hasta
de la parca ternura,
sin aspavientos, restringida,
que es todo lo que damos los pobres.

De todo. ¿Y nosotros?
Toda la juventud entre rejas
o perseguidos o en destierro,
llevando a cuestas nuestro dolor
y en los labios, nuestra protesta.
Trashumantes sobre la tierra inhóspita,
plagada de seres egoístas
que nos miran como apestados,
y para quienes somos en todas partes
“el peligro social”.

Todo por querer luz para nuestras covachas,
por un poco de pan para nuestras mesas,
y por un poco de alegría y de paz
para que nuestros hijos no crezcan
con las caras marchitas y los ojos tristes,
donde la risa más parece una mueca.

¡500 días! Mas, ¿qué importa?
Han de pasar      todavía soy joven
y espero,
con la esperanza de los fuertes.


1935. Prisión

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