Argentina e a flor da memória

 




Marzo

24

«Por qué desaparecimos a los desaparecidos»

En el día de hoy del año 1976, nació la dictadura militar que desapareció a miles de argentinos.
Veinte años después, el general Jorge Rafael Videla explicó al periodista Guido Braslavsky:

—No, no se podía fusilar. Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina no se hubiera bancado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta cinco mil…
No, no se podía. ¿Y dar a conocer dónde están los restos? Pero ¿qué es lo que podemos señalar? ¿En el mar, en el Río de la Plata, en el Riachuelo? Se pensó, en su momento, dar a conocer las listas. Pero luego se planteó: sí se dan por muertos, enseguida vienen las preguntas, que no se pueden responder: quién mató, cuándo, dónde, cómo…

Eduardo Galeano

Elane Brum  sobre esse tema no Brasil:

"Cómo se silencian lo original y lo realmente nuevo en el Brasil actual para que los discursos manidos puedan mantenerse para ocupar el poder"


"En un lado, se presenta una demanda para embargar la memoria. En el otro, se usa el marketing político para silenciar las realidades, creando un espectáculo."

 

"La crisis de la democracia es global, pero hay algo de particular en la crisis de cada país. Ya escribí en un artículo anterior que creo que las raíces de la actual crisis democrática en Brasil están en el propio proceso de retomada de la democracia, tras 21 años de dictadura. Las raíces de la actual crisis brasileña están en el hecho de haber borrado los crímenes del régimen de excepción y de que los torturadores y asesinos a sueldo del Estado hayan quedado impunes.Al retomar la democracia sin lidiar con los muertos y los desaparecidos de la dictadura civil y militar, Brasil siguió adelante sin lidiar con el trauma. Un país que, para retomar la democracia, necesita esconder los esqueletos en el armario –o en fosas clandestinas– es un país con una democracia deformada, en la que los uniformes son siempre un punto de inestabilidad que acecha la cotidianidad. Una democracia deformada está abierta a más deformaciones, como la historia superreciente de Brasil nos muestra con abundancia.

 

La desmemoria no es un rasgo banal en la historia de Brasil. Suele defenderse con un "ahora no toca", "no es el momento", "después nos encargamos de eso". Así fue con la Ley de Amnistía, de 1979, y todavía hoy algunos grupos de la sociedad luchan para que se revise con el objetivo de que se responsabilice de manera justa a los torturadores y asesinos del régimen. El acto más significativo para lidiar con la memoria del período de excepción fue justamente la Comisión de la Verdad sobre los crímenes de la dictadura, que tanto preocupa al general, y la serie de movimientos que se generaron en torno a ella, como las Clínicas del Testimonio que se abrieron en todo Brasil.

Sin embargo, ese proceso de producción y documentación de la memoria sobre la dictadura fue interrumpido por el gobierno actual. El hecho de que la democracia en Brasil supere los 30 años sin que se haya lidiado con el pasado autoritario es un factor fuerte de desestabilización que suele minimizarse. Los efectos de borrar los hechos están visibles hoy en las calles."

Fonte: El País.






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